El comienzo del ministerio en Galilea 1 estudio
Milagros 1 estudio
El comienzo del ministerio en Galilea
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PER065
Curación de un paralítico
El artículo aborda la curación de un paralítico por Jesús en Cafarnaún, destacando su divinidad proclamada mediante el perdón de los pecados, lo que escandaliza a los especialistas de la ley y ensancha el abismo entre Jesús y las autoridades religiosas.
San Mateo 9.1-8 (Reina-Valera 1909) :ENTONCES entrando en el barco, pasó á la otra parte, y vino á su ciudad.Y he aquí le trajeron un paralítico, echado en una cama: y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Confía, hijo; tus pecados te son perdonados.Y he aquí, algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema.Y viendo Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados; ó decir: Levántate, y anda?Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete á tu casa.Entonces él se levantó y se fué á su casa.Y las gentes, viéndolo, se maravillaron, y glorificaron á Dios, que había dado tal potestad á los hombres.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Milagros
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MIR008
Curación del paralítico
El artículo analiza el milagro de la sanidad del paralítico, presente en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Jesús, ante el escepticismo de los escribas, demuestra su autoridad divina al sanar a un paralítico bajado por un techo por sus amigos. Este relato subraya la fe de los portadores y la capacidad de Cristo para perdonar y sanar, lo que provoca el asombro y la alabanza de la multitud.
Marcos 2.1-12 (Reina-Valera 1909) :Y ENTRÓ otra vez en Capernaum después de algunos días, y se oyó que estaba en casa.Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabían ni aun á la puerta; y les predicaba la palabra.Entonces vinieron á él unos trayendo un paralítico, que era traído por cuatro.Y como no podían llegar á él á causa del gentío, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico.Y viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones,Decían: ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios?Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban así dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, ó decirle: Levántate, y toma tu lecho y anda?Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar los pecados, (dice al paralítico):A ti te digo: Levántate, y toma tu lecho, y vete á tu casa.Entonces él se levantó luego, y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron á Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org